Había trabajado este pescado, aunque no muy a menudo, en pasteles y la verdad que me sorprendí al decidir cortarles los lomos y prepararlo a la plancha con ajo y hojas de apio picadas. De sabor alangostado, parecido al rape y al mero, debido a su alimento de crustáceos tiene una consistencia muy aplaudida en cocina ya que no se deshace y se mantiene terso y de carne muy blanca. En arroces también se ha ganado su crédito y fama.
No necesita un fuego prolongado (como en general todos los pescados) si no más bien corto y fuerte. Una vez pasado por las dos caras con su ajo y apio lo acompañé con una ensalada tricolor a base de tomate, aguacate y kaki.
Así de simple, así de rico. Buen maridaje con un blanco seco bien frío.
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