domingo, 24 de marzo de 2013

Recetario: Hamburguesa de Caballa

Hoy he pasado todo el día en Finca Mayo. Me esperaba mucho trabajo: he reparado vallas, he limpiado los caminos y los surcos de malas hierbas, he atendido a los animales (cabras, gallinas, perros y gatos), he plantado lechugas, he regado puerros y coles, he pasado el motocultor, he hecho de comer y al final del día he seleccionado un ramo de flores para la señora de la casa (frisias, iris y calas).

Hacía tiempo que tenía olvidado mi blog, y no porque no tuviera nada que contar, al contrario, en estos meses he pasado por muchas vivencias que han mantenido muy ocupada mi cabeza y mis sentimientos. Y eso es parte de la vida: momentos buenos y momentos malos. Pero lo extraordinario es que un día normal, como hoy, me he decidido a cocinar algo tan sencillo como una hamburguesa de caballa y terminar el día recolectando flores de mi jardín para entregarlas  a la persona que me esperaba y que sé que este detalle le alegraría el día.

Ingredientes:

- Caballa fresca
- Cebolla
- Perejil y cilantro
- Pan viejo mojado en leche
- Un huevo
- Pimienta blanca molida, nuez moscada y sal

Elaboración: 

Sacamos los lomos de la caballa, la despinamos en su parte central y ventrecha y le quitamos a la piel una fina película o telilla transparente que la protege (esta acción nos facilitará el corte). Una vez hemos terminado la limpieza, cortamos los lomos en tacos muy finos (la caballa es muy frágil) y colocamos en un bol. Salpimentamos. Troceamos la cebolla muy fina, picamos el perejil y el cilantro, mojamos la miga de pan en leche, terminamos espolvoreando el resto de especias y, finalmente, añadimos el huevo. Removemos todos los ingredientes y los ligamos hasta que formamos una pasta mas o menos compacta. Dejamos reposar unos veinte minutos en nevera. Preparamos la sartén con un ligero chorrito de aceite de oliva virgen y con una cuchara, bien colmada, vamos formando la hamburguesa aplanándola con la misma cuchara y la dejamos hacer a fuego lento por ambos lados. En el último minuto subimos el fuego para quemar un poco los lados. Estará lista para emplatar.



Emplatado:

En esta ocasión prescindí del pan de hamburguesas y preferí freir unas papas de mi cosecha. Tomé de la finca una amapola y una hoja de hinojo. Pinté con mostaza y  ketchup. La tradición me condicionó.





martes, 22 de enero de 2013

Pena, penita, pena de Soraya Saénz de de Santamaría

La Sra. Vicepresidenta y Portavoz del Gobierno de España se dirigió, días atrás, en rueda de prensa, a la ciudadanía para explicar el Fondo Social de Viviendas, aprobado por el Gobierno. Pena, penita, pena, me dió la pobrecita, al explicar compungida, dolorosa y lacrimosa la situación por la que están pasando muchas familias españolas desahuciadas de sus viviendas por la presión de la Banca. A muchos españoles, entre los que me encuentro, lo que nos dió, también,  fue indignación por la pose teatrera, ensayada y falsa de la Sra. Vicepresidenta.

Sólo le faltó la lágrima, estar vestida de luto y de peineta. Lamentable espectáculo, indigno de la representación que ostenta. Su rueda de prensa ha sido un insulto a la inteligencia, una provocación en toda regla a quienes esperan del Gobierno acciones más contundentes contra los verdaderos responsables del desaguisado de los deshaucios, es decir, a ellos mismos, como impulsores de la burbuja inmobiliaria y a los banqueros que dieron, alegremente, sin riesgo, créditos inasumibles a corto plazo. Entre esta pose y la que en su día saltó a los medios de comunicación, para su presentación en la sociedad política, existe un nexo metamorfósico común: la estulticia.




Un cese equivocado


jueves, 3 de enero de 2013

Senderismo: Pinos de Gáldar-Lomo del Palo

Por fin me he decidido retomar la actividad de senderismo, hasta ahora olvidada aunque siempre intensamenmte deseada y compartida, tiempo atrás, con compañeros de Menores. Con ellos empezé la campaña preparatoria para el programa de 2013, en otoño de 2012, realizando la ruta Roque Nublo-La Culata-Cruz de Timagada. Fué esta ruta un paseo otoñal, tranquilo y lleno de camaradería en la que, como era de esperar, mis despistes de orientación mas que un reproche nos despertó recuerdos de campañas anteriores y, sobretodo, mucha gracia tecnológica por aquello del GPS.


La ruta que encabeza el título de esta entrada está entre mis preferidas, y siempre que aparece un hueco de tiempo, no lo dudo, me pertrecho y tiro para la cumbre. Es un ruta corta, sin dificultad y dispuesta para disfrutarla a tope. En otoño proliferan las setas y en invierno los lomos  que la caracterizan se cubren de pasto que los rebaños de ovejas mantienen a raya como el verde de un campo de futbol. Se inicia el recorrido en la cabeza de la Caldera de los Pinos de Gáldar, cráter explosivo de aproximadamente 300 metros de diámetro y 150 de fondo que se alinea con el Montañón Negro.

Los llamados Pinos de Gáldar, de los censados en 1962 (19 ejemplares, hoy reducidos a 5), son los testigos centenarios de aquellos otros que no lograron supervivir a las fases explosivas que hace miles de años afectó a esta zona noroccidental de la isla de Gran Canaria. Precisamente, en la piconera del Montañón Negro hace unos años se descubrió un trozo sepultado de tronco de pino milinario, carbonizado y fosilizado, congénere de los centenarios que aún se mantienen en pié. El pino canario antiguo (centenario) rompe su estructura cónica con el tiempo, extendiérndose en brazos robustos hacia el exterior, consiguiendo una copa de aproximadamente 25 metros, por 25 de altura y troncos de hasta 2,5 metros de diámetro. Bajando la ladera oeste del cráter nos encontramos con los pinos más veteranos del lugar, aunque los existentes no llegan a las medidas de sus predecesores ya desaparecidos.

En esta ocasión no me dejaron ir solo y mi compañía la compartí con el pequeño M y mi perro labrador Ciro. Los tres iniciamos la bajada por el muro de piedras que discurre, al inicio, paralelo a la corona izquierda del cono volcánico. Si elegimos esta opción (fué nuestro caso) llegaremos al final, casi pegado a la carretera que nos lleva a Fontanales, a un indicador  de ruta que nos señala con una flecha Artenara. Giramos a la izquierda del poste, llaneando la vereda, al fondo, nos encontramos en el vértice de la hondonada  en el que se encuentra unas construcciones agrícolas, remontamos por su izquierda una cuesta, la repecheamos, y nos encontramos con un cruce señalizado. Elegimos la flecha de la derecha, que nos llevará siguiendo el muro paralelo al anterior, separado por la hondonada, al Lomo y Cruz del Cabezo.                    







Nuestro destino terminó en la Cruz del Cabezo, allí comimos, jugamos con Ciro y sacamos fotos  panorámicas de Lomo Galeote y las cuevas de Lomo del Palo. En otras ocasiones  hemos seguido la cresta del Lomo del Palo y nos acercamos a Casa Fermín, en dirección Fontanales-Moya, para degustar sus quesos de flor,  su potage de jaramago y su cordero o carne de cabra en salsa. El topónimo de Lomo del Palo obedece al árbol-arbusto paloblanco, especie, junto al til y barbusano, muy frecuente en los bosques de laurisilva de la Macaronesia. Pertenece a la familia oleaceae y su madera pesada y muy resistente se utilizaba en la carpinteria agrícola y naval para la fabricación y torneado de piezas de madera, como por ejemplo los fusos de los lagares. Los restos de bosques de laurisilva en Gran Canaria casi se reducen  a la zona septentrional de la isla, compartiendo los municipios de Moya, Gáldar y Guía, el privilegio y, también, la responsabilidad de la sostenibilidad de estas muestras del bosque húmedo y termófilo del monteverde. Por fortuna, a excepción de las islas de Fuerteventura y Lanzarote, el resto de las islas del Archipiélago Canario, mantienen este bosque macaronésico como de intervención pública preferente. La isla de la Gomera  y Madeira son un apreciado testimonio de la supervivencia de estos bosques.







Por la tarde, antes de que el sol se ocultara en Tamadaba, inicimos el camino de regreso al punto de salida. Llegamos, casi en línea recta, al segundo indicador de ruta, para subir la amplia pista  en dirección a Cruz de Tejeda. A mitad de camino zigzagueamos un buen repecho de picón y nos colocamos enseguida, denuevo, en el Mirador de Los Pinos de Gáldar. Como podrán concluir la ruta tiene dos opciones: 1ª la inicialmente descrita, que funciona como una circunvalación y, una 2º lineal, que se inicia también en Pinos de Gáldar, que en su tramo inicial es el final  de la primera,l y que nos sitúa la salida, también en muro de piedras, unos metros en paralelo al muro de la corona izquierda del cráter.

Fué ésta una jornada para estrenar al pequeño M en el placer del senderismo, al mismo tiempo que concienciarlo de nuestros valores paisajísticos y medioambientales, el respeto y admiración por la naturaleza y el  mundo animal. Para Ciro fué una oportunidad más de plena libertad, fidelidad y aprendizaje. Para mí, la oportunidad de seguir enseñando, compartiendo conocimientos y experiencia, en el crecimiento y acompañamiento del más pequeño de la familia. Volveré a Lomo del Palo, tengo deudas pendientes de cumplir y, además, es una cura segura para quien quiera retirarse momentaneamente del mundanal ruido (Beatus ille qui procul negotiis ...) y oxigenarse con sensaciones nuevas de bienestar y paz interior. A este fin, recomierndo la lectura de los poetas romanos Horacio y Virgilio. En cualquier caso, Lomo del Palo estará alli donde uno quiera abrir su mente y dejarse empapar del sin fin de sensasiones que se produce cuando nos abandonamos a la grandeza de la madre naturaleza.













        

viernes, 28 de diciembre de 2012

Mis mejores deseos para 2013

Gracias a todas las personas que han visitado mi blog y han conocido y compartido mis inquietudes, mis reflexiones, mis vivencias, mis recetas, mis paseos por los bosques furtivos, ... Gracias por tener la oportunidad de comunicarme y ser escuchado, dejar al descubierto mi condición humana y tenerlos como confidentes de mis temores, preocupaciones y alegrías. Pocas cosas más se pueden pedir a la vida y les aseguro que, ya en el inicio del tramo de mi existencia final, las exigencias vitales se definen, sobretodo, por la simplicidad, la transparencia, los matices y las oportunidades.

Finca Mayo me ha brindado lo que hace muchos años estaba buscando: el amor y compañía de la familia y amigos, mi reencuentro con el pasado campesino, mis recuerdos de infancia, mi integración y respeto por la naturaleza, mi pequeñez ante los ciclos de la luna y del sol, la cumbre y el cielo de Gran Canaria desde la Vega de la aborígen Tinamar. En Finca Mayo me he hecho aprendiz de agricutor: hortalizas, leguminosas, cereales, papas, legumbres frutales y vid; se ha trillado el trigo; se ha elaborado vino y producido queso; se han criado gallinas y se ha asistido al nacimiento de camadas de perros y gatos; se ha elaborado pan y se ha compartido mesa y mantel.

Por todo esto, muy próximos a la noche vieja les deseo, a todos los de aquí (Islas Canarias) y a quienes también me siguen en otros países europeos y de los continentes americano, africano y asiático, un nuevo año 2013 lleno de oportunidades y felicidad.















martes, 18 de diciembre de 2012

vuelo rasante: En mi bosque furtivo

vuelo rasante: En mi bosque furtivo: Acudo a menudo a mi bosque furtivo. No tuve compañía, fue una mañana húmeda, bañada en la bruma, fresca y, a ratos, acariciada por los p...

En mi bosque furtivo

Acudo a menudo a mi bosque furtivo. No tuve compañía, fue una mañana húmeda, bañada en la bruma, fresca y, a ratos, acariciada por los primeros rayos de un sol de otoño cálido y brillante que dejaba al descubierto las perlas de agua producidas por la tarosada nocturna. El espacio en el que te mueves no es para perderte entre los muchos castaños, escobones, pinos y restos de laurisilva, pero se logra ser invisible allí donde tu quires que no te vean. Tal vez sea ése el encanto de mi bosque furtivo. Esperas, te escondes, escuchas los ruidos que tú mismo produces cuando hundes tus botas en la hojarasca, cuando apartas una rama para retomar el camino, pensando, en que otros te han tomado la delantera.



Entonces, te paras y diriges tu mirada  y oído  a ningún sitio y a todos a la vez, intentando averiguar, en el silencio más absoluto, lo que el bosque te puede ofrecer. Con asombro te das cuenta que las setas que no habías visto aparecen ante tí perfectas, elegantes, distinguidas entre las acículas de las hojas de los pinos o entre las de castaño, en esta época de final del otoño, destempladas y rojizas, o en colonia parasitando o en su función saprofita descomponiendo materia orgánica de restos vegetales y animales. Parecen encantadas, intocables, de escaparate, de cuento infantil, de fantasía. Así me las encontré en mi bosque furtivo. Sólo recolecté las necesarias para asegurarme un plato que resultó, días después, el elaborado con berenjenas rellenas de pollo y algunas de las setas elegidas, en una base  de salsa de tomate. Este otoño otras obligaciones han limitado mis salidas al campo por lo que, a pesar del año bueno en setas, su aprovechamiento en mi despensa más bién ha sido escaso.

Dejo constancia en esta entrada, por la galería de fotos que aporto a continuación, de otros de los actractivos de este limitado bosque, en forma de caldereta, de sus reducidos prados de verde intenso vigilados por el encanto de los castaños perdidos, refugio de verodes y pequeños pasteles de risco y el siempre verde y húmedo musgo de nacimiento. Terminada la misión culinaria que me llevó al bosque me abandoné en el disfrute del silencio, la belleza vegetal que todo lo inunda y el esporádico canto del mirlo mañanero. Cerré mis ojos y creí por un momento que el único furtivo en el lugar era yo.